El que se picha pierde, prohibido picharse…

Esta expresión tan nuestra  revela una actitud de impaciencia,  poca habilidad para expresar lo que uno necesita, o poca flexibilidad ante los cambios.

Lo que sí es importante  entender es, que cuando nos pichamos y “pateamos el tablero”, perdemos en primer lugar, nosotros. Perdemos la confianza del otro, perdemos oportunidades, perdemos relaciones, y con mucha frecuencia continuamos solos el camino. Contar hasta 10 o hasta 20, no enojarse tanto, expresar con respeto lo que necesita ser expresado, ser tolerantes y flexibles, parece ser una buena receta para no perder con este tipo de actitudes.